Representan la prosperidad, la abundancia y el renacer, valores profundamente ligados al cierre de ciclo y al comienzo de uno nuevo.
Históricamente, la bellota es símbolo de protección y buena fortuna. En Navidad, se asocia con el deseo de que el hogar crezca, se fortalezca y se llene de nuevas oportunidades en el año que comienza. Es ese pequeño gesto decorativo que, sin decir una palabra, transmite intención.
Un detalle simple, pero cargado de simbolismo. Y ahí es donde sucede la magia.
